Alvedro no quiere un millón de pasajeros

 

Al menos no los quiere a cualquier precio. El aeropuerto coruñés está inmerso en una senda de crecimiento que hace posible la vuelta al millón de pasajeros durante 2014. Sus registros estadísticos de los últimos meses están convirtiendo a Alvedro en la envidia aeroportuaria no solo de Galicia sino de gran parte de España por sus crecimientos porcentuales tan altos. La gran sangría que la instalación vivió desde la caída de Spanair —aquellos tres e incluso cuatro vuelos a Barcelona con todas las compañías que operaban— y luego la espantada en Barajas de easyJet y consecuentemente la desaparición de su ruta a Madrid habían dejado al aeropuerto coruñés mal herido. Durante la temporada de verano pasada llegó el convenio con Air Europa y tanto la competencia como una oferta adecuada a la demanda empezaron a tirar de los registros hacia arriba de nuevo. Todos miramos ilusionados la vuelta al millón de pasajeros. Alvedro enlazaba Madrid, Barcelona, Sevilla, Lisboa, Londres… y Ámsterdam en temporada de verano. Durante el pasado invierno se unieron Bilbao, Tenerife y Gran Canaria configurando una lista de destinos que ya empezaba a dar forma a un aeropuerto acorde a su verdadero enfoque. Además en la primavera de 2015 llegará la inauguración de la ampliación de pista hasta casi 2.400 metros lo que por fin hará posible el enlace con cualquier destino europeo sin las históricas restricciones de peso.

Y así fue como llegó el jarro de agua fría. El Comité de Coordinación Aeroportuaria, que se vuelve a reunir hoy, y que cuenta con el apoyo de nuestro Gobierno local, relega a Alvedro a un papel anecdótico desoyendo incluso las recomendaciones de la propia AENA. Se propone el abandono casi total de las rutas internacionales. La afrenta desde un principio no parecía más que una bufonada hasta que cobró forma hace un par de semanas. Alvedro no puede abandonar bajo ningún concepto su dimensión europea y de conexión con los principales hubs aeroportuarios del continente. Esto tiene que estar hoy en la mesa del comité. No solo se debe contar con Londres o Lisboa, sino con Ámsterdam, París, Frankfurt y Estambul, la ruta que por cierto nació coruñesa y que se vio extirpada cuando los aviones estaban a punto de aterrizar. Mientras, llega una tercera frecuencia a Barcelona como moneda de cambio cuyo único valor es contabilizar más pasajeros hacia la pequeña terminal de Alvedro. Con la mente puesta en los tiempos en que incluso había una cuarta hacia la ciudad condal, se nos antoja ahora un truco de trilero para una urbe que basa no solo en el negocio sino en el turismo su estrategia de desarrollo económico. El área coruñesa, con los últimos datos en la mano, es líder de Galicia en ocupación de camas, ingresos por turismo y ejerce con eventos como el Fórum Gastronómico de imán atrayendo visitantes a Galicia. Históricamente los organismos vinculados al turismo de la capital herculina han solicitado al Gobierno local e incluso al de todos los gallegos, la implantación de rutas internacionales que permitan reforzar esta posición no solo de crecimiento turístico sino apuntalar aún más este nuevo liderazgo. Ahora el Comité no puede cercenar las aspiraciones coruñesas y pisar el freno en el mejor momento. Alvedro no necesita un millón de pasajeros a cualquier precio para poder lucir un bonito registro estadístico a final de año, necesita cumplir las metas que el área de mayor pujanza económica de Galicia reinvindica para seguir arrimando el hombro y sacar del vagón de cola a nuestra comunidad, en ocio y en negocio.

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