Sobran eucaliptos y faltan ayudas a la navegación. Crónica de cómo la niebla te lleva al aeropuerto equivocado.

 
aeatorre
El domingo, al final de la tarde, nada hacía prever problemas. Muchas personas esperaban en la T2 de Barajas la salida del AEA7231 hacia Alvedro, un Boeing 737-800 que haría también el primer vuelo del lunes en sentido contrario. Gente que volvía de vacaciones para trabajar al día siguiente, familias con niños que venían en conexión de otros destinos o visitantes de diversa índole.
El vuelo despegó puntual, y un grupo de personas esperaba tranquilamente en la zona de llegadas de Alvedro, sin que las pantallas diesen novedad alguna. AENA preveía un par de minutos de adelanto en la llegada. A la hora prevista, se oyó un ruido de motores en la terminal, y poco después la pantalla decía: “Desviado/Diverted”. Lo de “diverted” llega a sonar un poco a chiste repetido. Lo de siempre.
El medio de transporte seguro, rápido y puntual que es el avión se había convertido, una vez más, en un engorro. El chófer de Inditex ponía cara de resignación ante el retraso de sus pasajeros. El resto de gente, iba desfilando molesta…. “Ahora los mandan en autobús”….. “Mejor vamos a buscarlos para que los niños no vengan en el autobús, que va a llegar a las mil”…. “Lo de siempre”….. “A ver al final a qué hora nos acostamos”…. Etcétera.

Se inició para algunos un peregrinaje por la AP-9 en medio de la niebla. Ya es conocido. Llega uno al parking de Lavacolla después de dejarse un dinero a beneficio de Audasa, rescata a ejecutivos cabreados, familiares cansados, niños somnolientos, los trae de vuelta, y aún le da tiempo a adelantar al autobús que lleva al resto de pasajeros hacia Alvedro, para que luego se dispersen hacia sus lugares de destino (que bien podría ser Ordes, paradójicamente). Más dinero para Audasa, y llegamos a casa, después de haber recorrido una autopista con escasa visibilidad por la niebla. En cama más allá de la una, y por la mañana a las ocho en el puesto de trabajo. Seguridad, rapidez, fiabilidad, descanso, todo eso que nos da el avión, lo perdemos en el viaje de ida y vuelta, además de dinero.
Nos cuentan que han retranqueado el umbral de la pista. Que las luces de aproximación ahora imponen mínimos peores que los de antes de la ampliación de pista. También nos hablan de unos eucaliptos que han crecido más de la cuenta. De la falta de maniobra instrumental a la 03, que a veces genera desvíos nocturnos. Da igual. Nosotros sólo queremos fiabilidad, recibir aquello por lo que hemos pagado. Seguro que el piloto desvió el vuelo siguiendo estrictamente el protocolo. Lo que no es tan seguro es que haya quien se esté preocupando de estos temas. Se desvía un vuelo de Air Europa que tiene códigos compartidos de Air France, KLM, Alitalia, Korean… seguro que me dejo alguna. Es decir, una imagen poco fiable. El mismo día en que nos cuentan que Lufthansa está analizando cuál será su destino gallego desde sus bases de Frankfurt y Munich. Con leer el periódico, se harán a la idea de los problemas que les puede suponer colocar un vuelo nocturno a Alvedro.
¿Xulio? ¿Estás ahí? ¿Alberto? ¿Cómo vas a ofrecer garantías de operatividad cuando negocies algo? ¿Hay alguien en María Pita? El otro Alberto está preparado para cobrarse la pieza desde el Monte Pío. Y nuestra escopeta funciona a medias. Le sobran eucaliptos y le faltan ayudas a la navegación.

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